Nacido en Capital Federal, un día de mucho calor en Enero vine a parar a este mundo. Aunque no estaba planeado para estas fechas (lo que mata es la calor), un pequeño error de cálculo me hizo venir como 6 meses antes. Y no sólo eso desprogramé en mis padres sino también su interesante especulación con los números. Esas cosas que uno hace con su pareja vio? Resulta que todos los números festivos de ellos (casamiento, nacimiento de mi hermana, cumpleaños de todos los integrantes de mi familia, etc) son múltiplos de 7 (número de buena suerte). Pero no, el cabróncito nació el 15. Un día antes y estaba adentro de su numerología.
Capricornio entonces, muchos me dicen cabeza dura. Yo prefiero pensar que soy perseverante, cosa que descubrí de chico cuando llorando conseguía casi lo que quería, salvo cuando aparecía la mano feroz de Don Roberto que hacía temblar hasta al más bravo. (Y no, no me fajaban, sólo un chirlo correctivo de vez en cuando. Me lo merecía, lo confieso).
Aprendí lo que era el miedo en varias ocasiones. La primera de las que tengo recuerdo fué cuando una noche como cualquiera me desperté con la luz apagada y al intentar prender el velador no podía tocar la mesa de luz. Desesperado de estar en otro lugar que no sea mi casa empecé a los gritos. Y si, si te movés mucho a la noche podés hasta darte vuelta en la cama y terminar con los pies en la cabecera. Y no, no vas a encontrar el velador ahí, a menos que lo prendas con los pies.
Otra ocasión que aparte de enseñarme el miedo, me enseño a no robar fué cuando de pequeño (4, 5 años?) y tras hacerme amigo de una banda de delinquentes de chupetines, le robamos de la mochila de uno de los chicos de recreación las bombitas de agua. Vaya a saber porqué el padre se avivó y nos entró a correr…con el auto. No podía llorar de la cantidad de fuerza que hacía para correr más rápido. Mis viejos nunca se enteraron…hasta ahora.
Siempre fuí bastante temeroso con todo lo que sea nuevo. Me cuesta tomar la decisión de enfrentar algo nuevo podría decir. Aunque hoy en día, después de veintipico de años eso va cambiando. Cada vez me gustan más los desafíos aunque soy cauteloso. Mido absolutamente todo antes de tomar una decisión. Paso a paso. No me gusta subir la escalera de a dos escalones.
Esto me llevó a no querer competir prácticamente nunca. Tal vez la tradición familiar de que existan 2 campeones mundiales de un deporte que prácticamente nadie conoce hayan sido causa de esto. Lo veré con mi psicóloga…cuando tenga una.
(to be continued)
